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viernes, 12 de agosto de 2011

Una interesante novela australiana

Las dos últimas novelas australianas que he leído han sido dos grandes, y gratas, sorpresas. La bofetada comienza cuando en una reunión social en la que las relaciones que unen a los invitados son familiares, de amistad y de trabajo, uno de los invitados abofetea a uno de los niños que participan en la fiesta y que, además, no es su hijo. Esta anécdota que pone en marcha el engranaje de relaciones que se irán tejiendo a lo largo de la novela es narrada en el primer capítulo desde el punto de vista de uno de los personajes, el anfitrión de la fiesta. A partir de ahí en cada capítulo asistimos al punto de vista de uno de los asistentes a la fiesta, así se nos irá contando cómo avanza la historia, e iremos descubriendo cómo viven cada uno de ellos, cómo se relacionan con los otros, qué es lo que los otros no saben, o sólo sospechan de ellos, y, por supuesto, qué postura tienen ante lo que sucedió en la barbacoa.
Es una novela literariamente muy valiosa, pero, además, es muy interesante porque a través de las relaciones que nos cuenta nos hacemos una idea de la complejidad de la sociedad autraliana, una sociedad multicultural (negros aborígenes, "australianos" (de origen británico), morenos de origen griego,...) y de cómo esa complejidad no es admitida de manera natural o profunda, sino sólo en apariencia. Sólo un pero a esta novela: todos los personajes son extraordinariamente atractivos, bellos, de una belleza singular, que, según se nos cuenta, causa admiración. ¿Es posible reunir a un grupo en el que todos están tan brillantemente dotados en lo físico?. Se ve que en Australia sí.
Una novela muy interesante.

La bofetada
Christos Tsiolkas

lunes, 18 de julio de 2011

Un entretenimiento estival

Sarah Waters es una narradora que conoce los secretos para mantener atrapado al lector, así lo avalan sus múltiples seguidores y sus éxitos de ventas. Sin duda, con su Falsa identidad consiguió atrapar a muchísimos lectores con un argumento lleno de sorpresas. Es un título que recomiendo como lectura estival sin complicaciones, pero absorbente.
El ocupante continúa con algunas de las características que le han dado tan buenos resultados a Waters. Una familia de hacendados con problemas económicos intenta mantener la impresionante mansión de la familia. Un humilde médico del pueblo, cuya madre trabajó muchos años antes en esa misma casa cuando gozaba de todo su esplendor, entra en contacto, de forma casual, con la familia, y , a partir de ahí, establecerá una relación profesional, de amistad y casi de protección con todos sus miembros.
El ocupante es una novela entretenida en la que no tiene menor importancia un componente misterioso que parece afectar a todos los habitantes de la mansión. Paralelamente, asistimos al desmoronamiento de una época y de una manera de entender la vida, aunque, a pesar de eso, continúe muy presente el sistema de clases que parece haber sobrevivido hasta hoy (o hasta hace poco) en el Reino Unido.

Entretenida.

El ocupante
Sarah Waters